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Historia


NACE UN NUEVO CONCEPTO
ASPIRA de Puerto Rico es parte de un movimiento que comenzó a
principio de la década del 1960 en la ciudad de Nueva York bajo el
liderato de la Dra. Antonia Pantoja, una carismática puertorriqueña que
tenía una conciencia y compromiso con la justicia social. La necesidad
de crear una entidad educativa como ASPIRA nació como respuesta a
los problemas de injusticia social e inequidad en las oportunidades
educativas que surgieron cuando más de un millón de puertorriqueños
emigraron de la isla a los Estados Unidos, una ola que llegó a su cima
en los años 50 y ya estaba establecida en los 60.
La llegada de una nueva comunidad con una mezcla racial y étnica y
culturalmente distinta de la americana dominante resultó en discrimen
contra los puertorriqueños. Esto tuvo un impacto negativo profundo en
las vidas de los emigrantes puertorriqueños –en educación, empleo,
vivienda y en sus relaciones con los sistemas legales y políticos, así
como en su autoestima y aspiraciones. Ante esta situación, un grupo de
profesionales puertorriqueños, bajo la dirección e inspiración de la Dra.
Pantoja, organizó un programa para ayudar a sacar a los
puertorriqueños de la marginación en que vivían. El grupo se
comprometió a desarrollar líderes que se involucrarían en la vida social,
educativa, económica y política de Nueva York y la cambiarían para
beneficio de los puertorriqueños.
Este trabajo requería del desarrollo de destrezas de comunicación,
organización y funcionamiento de grupos, capacidad analítica y un
entendimiento de la dinámica del poder en la sociedad urbana de los
Estados Unidos y, por supuesto, como elemento esencial la educación y
preparación académica. Para lograr esta meta, era imperativo que se
fomentara en los jóvenes el encarar y sobreponerse a los obstáculos de
pobreza y discrimen que había en su camino, y el aspirar a una vida
mejor, y se les guiara hacia el logro de una educación universitaria. El
éxito de este proyecto, por lo tanto, requería de profesionales
capacitados y una estructura comprometida que hicieran viable la
implantación del mismo.
La Dra. Pantoja consiguió los fondos de un comerciante de Nueva York
para hacer realidad este sueño y abrieron su primera oficina en enero
del 1961. La nueva organización se llamó ASPIRA, y la silueta del
pitirre, un pequeño pajarito puertorriqueño que vuela muy alto, fue
escogida como su logo. Se escogió el pitirre para que los Aspirantes,
como se llegaron a conocer los participantes, le emularan, volando alto
hasta lograr sus aspiraciones sin responder a las adversidades. No
importa lo que tengan que encarar, los Aspirantes tendrían el valor, la
intrepidez y la determinación del pitirre.1
Una vez que el concepto de ASPIRA comenzó a tener éxito, a finales
de los 60, la nueva organización logró un donativo substancial de la
Fundación Ford que le permitió extenderse a New Jersey, Pennsylvania,
Illinois y Puerto Rico, donde se creó ASPIRA, Inc. de Puerto Rico en
octubre del 1969. En el 1968 se estableció una entidad nacional,
ASPIRA de América (conocida ahora como la Asociación de ASPIRA)
1 El pitirre (tyrannus dominicensis) defiende agresivamente su territorio
de los intrusos, incluyendo los guaraguaos, o halcón de cola roja del Caribe
(buteo iamaicensis), pájaro que es mucho más grande. No es raro ver al pitirre
volando por los cielos tras esta ave de rapiña y atacando al guaraguao hasta que
éste se retira.
en la ciudad de Nueva York para unir las siete instituciones y programas
independientes, pero asociadas, en un movimiento nacional.